
Eran risas escandalosas a las dos de la madrugada por las calles de Manhattan, eran litros de Cosmos, Martinis y tequila, un baile improvisado sobre la barra de la disco más exclusiva. No se trataba de confidencias susurradas al oído ni de almuerzos en los escalones del Museo Metropolitano. Era sobre dejarse llevar, olvidarse de todo, hasta de tu propio nombre, para vivir una aventura diferente cada noche.
Sabías que no estaba destinado a durar por siempre. Sabías que cada resonar de tus tacos sobre la barra, cada copa que tocaba tus labios, cada risa y cada beso era un punteo más del reloj. Sabías que el tiempo se te escurría deprisa, pero nunca te importó. Siempre te consideraste una criatura del presente, del instante. El pasado eran ataduras de las que más valía desprenderse y el futuro, así como las consecuencias de tus actos, era un problema de la mañana siguiente, ningún sentido tenía preocuparse por él antes de que llegara. La fugacidad del instante no te asustaba. Si esta fiesta se tornaba aburrida, siempre había un taxi, una limusina, un avión al que subirse para llegar a otra fiesta, a otro bar, a otra vida.
No puedes negar que a veces se tornaba solitaria tu vida de constante torbellino, que a veces los bordes filosos de los recuerdos cortaban hasta sangrar. Entonces pedías otro tequila (o dos, o tres), buscabas una nueva víctima para que te encendiera la noche o un poco de cocaína para difuminar los contornos, para devolverte los colores.
El mundo era suyo, y ellas lo sabían
Cuando Savannah y Svetlana salían a conquistar la noche, el mundo era suyo..
PS: No lo escribi yo xD











